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miércoles, 4 de enero de 2012

¿De dónde apareció la esposa de Caín?

¿De dónde apareció la esposa de Caín?
Una respuesta que merece un recorrido a través de las Sagradas Escrituras. En la Biblia encontraremos la respuesta a nuestra inquietud.

En Génesis 4:1 la Biblia nos dice que Caín fue el primogénito de la primera pareja. Luego de su nacimiento Adán y Eva tuvieron otro hijo, Abel (Génesis 4:2). Finalmente y después de cierto tiempo la Biblia nos dice que nació Set (Génesis 4:25).
 
Además la Biblia nos dice… "y fueron los días de Adán después que engendró a Set ochocientos años, y engendró hijos e hijas." Génesis 5:4.
 
¿Cuántos hijos en total tuvieron Adán y Eva?
 
La Biblia no nos proporciona el número exacto de hijos e hijas. Solamente nos dice que tuvieron "hijos e hijas". Para obtener esta cantidad dirijámonos a una de las fuentes más fidedignas de la antigüedad: Flavio Josefo. Este señor fue un historiador judío que vivió alrededor del tiempo de Jesús. En su libro "Antigüedades" de los Judíos, Josefo nos dice que Adán tuvo 32 hijos y 23 hijas. (Josefo. The Complete Works. Antiquity. New York. 1822).
 
Es cierto que la Escritura no nos dice cuántos hijos tuvieron Adán y Eva, pero sí nos dice que tuvieron varios; tanto varones como hembras.
 
Considerando que Adán vivió casi 1,000 años, uno no debe sorprenderse por la cifra proporcionada por Josefo. Además recuerden que Dios dio una orden directa a Adán y a Eva: "Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra" (Génesis 1:28).
 
Tomando en consideración los datos expuestos y basando nuestras conclusiones única y exclusivamente en los datos arrojados por la Biblia, no tenemos otra conclusión a qué llegar que a que Caín y sus demás hermanos, tanto Set como los otros 31 hijos e hijas de Adán tuvieron que necesariamente casarse con sus hermanas y hermanos y con sus sobrinas y sobrinos. De otra forma no hubiese habido más reproducción.
 
¿Con su hermana? ¿Acaso no es eso pecado?
 
En la actualidad las relaciones entre familiares cercanos no son aceptables, ya que ha habido degradación en los genes humanos y cuando los hijos, quienes tienden a heredar el mismo juego de genes defectuosos de sus padres, se casan entre sí, esos defectos genéticos tienden a ser excesivamente pronunciados. Es por eso que usted puede notar que los hijos de familiares cercanos son más proclives a nacer con graves defectos físicos y mentales. Ambos heredarán los mismos genes defectuosos y ahora al pasar los mismos defectos a sus hijos, ¡los defectos son más visibles y graves!
 
No obstante, en el principio no fue así, pues los humanos eran perfectos, por lo que no era necesario que Dios proporcionara otro medio para que se cumpliera la orden de multiplicación de los seres humanos. Fue el pecado el que trajo la degeneración en el hombre que a su vez trae como resultado el envejecimiento y las enfermedades, culminando con la muerte física.
 
¿Pero por qué no dice la Biblia que a Adán le nacieron hijas en el mismo capítulo 4 de Génesis?
 
Moisés, el escritor de Génesis decidió describir la vida de Caín a partir del capítulo 4. Describió la vida de Caín hasta la séptima generación de su descendencia, sin explicar nada sobre lo que continuó sucediendo en este tiempo en la familia de Adán y Eva.
 
Sin embargo, cuando alcanzamos el versículo 25 del capítulo 4, Moisés regresa a la historia de la primera familia y se refiere al nacimiento de Set, cuyo nombre significa "sustituto", ya que Eva recibió a ese hijo como uno que Dios le diera en lugar de Abel.
 
Esto no significa que entre el nacimiento de Abel y el nacimiento de Set, Adán y Eva no hayan tenido más hijos e hijas. Génesis 5:3 nos dice que la edad de Adán era de 130 años cuando engendró a Set. Eso nos lleva a una pregunta interesante que nos traerá luz…
 
¿Cuántos años transcurrieron entre el nacimiento de Abel y el de Set?
 
Es claro que la Biblia no lo dice, pero lo que sí sabemos es que cuando Abel fue asesinado por su hermano, la Biblia parece indicar que Abel ya era un hombre, ya que la Biblia nos dice que como Caín, Abel tenía definido el trabajo de su vida: "Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra" (Génesis 4:2). Pues sería ridículo pensar que cuando ocurrió el incidente entre estos dos hermanos, Caín y Abel eran todavía niños. Lo lógico sería entender que ya eran hombres de entre 25 y 30 años.
 
Si esto es así, ¿Qué impediría que en estos 25 ó 30 años Adán y Eva tuvieran más "hijos e hijas?" Sería totalmente absurdo negarlo. Esto es consistente con el hecho de que si Adán y Eva tuvieron más hijos e hijas antes de que Abel muriera, ¿Por qué considerar a unos de esos el "sustituto" de uno que todavía no ha muerto? Por esto cuando Set nació su nacimiento y su nombre son mencionados ya que él vino a "sustituir" al que ahora faltaba. ¡Los que ya habían nacido no cumplían con el criterio de sustitutos ya que Abel todavía estaba vivo cuando ellos nacieron!
 
Si en los 800 años que vivió Adán después del nacimiento de Set, la Biblia nos dice que Adán engendró "hijos e hijas" (notando que la Biblia no incluye ahí a Caín, a Abel ni a Set) ¿por qué especular que Adán no tuvo también más "hijos e hijas" antes del nacimiento de Set?
 
Caín debió casarse con alguna de sus hermanas menores. Sus hijos e hijas debieron haberse casado con los demás hijos e hijas de sus hermanos y en poco tiempo debió haber en la tierra miles de personas. No fue hasta aproximadamente 2500 años después de estos sucesos que la Ley le fue dada al pueblo de Dios en el que se prohibía el matrimonio entre familiares cercanos. Por un lado porque ya existían suficientes seres humanos como para no hacer imperativa la necesidad de relaciones tan cercanas como estas, y por el otro lado porque Dios sabía de las consecuencias genéticas degenerativas que estas uniones entre familiares traerían al pasar el tiempo.
 
Autor: Lic. Dawlin A. Ureña (El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica CRS - Creation Research Society).

Fuente: Revista Impacto Evangelístico

martes, 3 de enero de 2012

Las 95 Tesis de Martín Lutero

Las 95 Tesis de Martín Lutero

Con sus 95 tesis, Martín Lutero quiso impulsar una reforma de la Iglesia Católica Romana, pero sin proponérselo se convirtió en fundador de una segunda confesión cristiana.

Martín Lutero (1483-1546) oficiaba desde 1514 como sacerdote en la Iglesia de la ciudad de Wittenberg. Su comunidad apreciaba al popular predicador que se había hecho notar por su talento retórico. A menudo se quedaba en su cuarto absorto leyendo la Biblia. Lutero quería descifrar a través de las Sagradas Escrituras la relación entre Dios y los hombres. Una relación que hacía mucho había quedado aclarada, según la Iglesia Católica: Dios se dirigía a los hombres a través del Papa en Roma y a través de los representantes del Santo Padre, los sacerdotes y obispos. Con ello la Iglesia de Roma podía reclamar para sí la interpretación universal de la Biblia y establecer sanciones a quienes contravinieran sus reglas.
 
95 tesis contra los abusos de la Iglesia
 
Martín Lutero, en cambio, hizo una nueva interpretación de los Evangelios del Nuevo Testamento, que derivó en otro paradigma cristiano. Para él no había una “mediación apostólica” en la relación entre Dios y los hombres. Lo único que valía eran las Sagradas Escrituras (primacía de las Escrituras), Jesucristo (primacía de Cristo) y la gracia de Dios (primacía de la gracia y de la fe). El detonante de la Reforma fue el comercio de indulgencias, cuyos beneficios iban a ser destinados a la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma, pero también a mantener el lujoso estilo de vida del Papa Leo X (1475-1521), que se encontraba siempre notoriamente al borde de la bancarrota.
 
Cuando Martín Lutero escribió sus 95 tesis en la habitación de su vivienda de párroco de la Iglesia de Wittenberg, buscaba únicamente poner un alto a lo que él consideraba anomalías en la Iglesia Católica Romana (la secularización, la evasión del celibato). No era su intención entrar en conflicto con el Papa ni tampoco fundar su propia Iglesia. Por ello no clavó tampoco las tesis ese memorable 31 de octubre de 1517 en la puerta de la Iglesia de Wittenberg, sino que las envió para su discusión a colegas y amigos. Ese día no fue un revolucionario, sino un monje preocupado por la salvación de las almas de los miembros de su comunidad. La reacción a las tesis, que se propagaron rápidamente, convirtió a ese angustiado monje en un revolucionario que trastornó de manera perdurable el mundo medieval y cuyos efectos en la historia no tienen parangón.
 
El reformador fuera de la ley – Lutero no se desdice
 
El Papa Leo X intentó llamar al orden al monje de Wittenberg amenazándolo con la excomunión, anatemas y en abril de 1521 con un proceso ante la Dieta Imperial de Worms, sin éxito. Martín Lutero no se desdijo de sus tesis en Worms, lo que fue documentado con una “proscripción imperial” (Reichsacht) y acto seguido fue declarado fuera de la ley. En su posterior huída de los alguaciles de la Inquisición, Lutero no sólo pudo contar con un amplio apoyo entre la población, sino sobre todo con la ayuda del príncipe elector de Sajonia, Federico III “el Sabio” (1463-1525). El príncipe elector ocultó a Lutero en el Castillo de Wartburg, donde bajo el seudónimo de Caballero Jorge (Junker Jörg) se dedicó a traducir el Nuevo Testamento al alemán.
 
Por una parte sus enseñanzas se propagaron rápidamente en el continente europeo. Pero por la otra, el conflicto con la Iglesia Católica, como se pasó a autodenominar la Iglesia romana del Papa, fue adquiriendo dimensiones cada vez más violentas. Ambos bandos comenzaron a armarse. Ese conflicto religioso desembocó finalmente en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), tras la cual la libertad religiosa en Alemania y Europa quedó sellada a través de tratados.

Muro de las Lamentaciones

Muro de las Lamentaciones
El Muro de las Lamentaciones (en hebreo, הַכֹּתֶל הַמַעֲרָבִי, Hakótel Hama'araví), o Muro de los Lamentos, es el sitio más sagrado del judaísmo.

Su nombre en hebreo significa simplemente “muro occidental”. Según la opinión popular, es el último vestigio del Templo de Jerusalén, el edificio más sagrado del judaísmo. Los restos que aún quedan datan de la época de Herodes el Grande, quien mandó construir grandes muros de contención alrededor del Monte Moriah, en el año 37 a.C. ampliando la pequeña explanada sobre la cual fueron edificados el Primer y el Segundo Templo de Jerusalén, formando lo que hoy se conoce como la Explanada de las Mezquitas (por la tradición musulmana) o Explanada del Templo (por la tradición judeocristiana).
 
Historia
 
El Primer Templo, o Templo de Salomón, fue construido en el siglo X a. C., y destruido por los babilonios en el 586 a. C. El Segundo Templo, en tanto, fue reconstruido por Esdras y Nehemías en el año 445 a.C. a la vuelta del Exilio de Babilonia, y vuelto a destruir por los romanos en el año 70 de nuestra era, durante la Gran Revuelta Judía. De tal modo, cada templo se mantuvo en pie por unos 400 años.
 
De acuerdo con la historia, cuando las legiones del emperador Vespasiano destruyeron el templo, sólo una parte del muro exterior quedó en pie. El entonces general Tito dejó este muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea (de ahí el nombre de Muro de las Lamentaciones). Los judíos, sin embargo, lo atribuyeron a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza perpetua con el pueblo judío. Los judíos han orado frente a este muro durante los últimos dos mil años, creyendo que este es el lugar accesible más sagrado de la Tierra, ya que no pueden acceder al interior de la Explanada de las Mezquitas, que sería el más sagrado de todos. En todo caso, las oraciones hebraicas frente al muro no se limitan a las lamentaciones. Se lee el libro de los Salmos. Se realizan ceremonias de Bar Mitzva. Alabanzas y peticiones (orales y escritas) son comunes y continuas.
 
Comúnmente frente a él se lamenta la destrucción de la ciudad y la dispersión del pueblo hebreo, siendo el viernes un día de especial intensidad. La tradición de introducir un pequeño papel con una plegaria entre las rendijas del muro tiene varios siglos de antigüedad. Entre las oraciones de los judíos se incluyen las fervientes súplicas a Dios para que vuelva a la tierra de Israel, el retorno de todos los exiliados judíos, la reconstrucción del templo (el tercero), y la llegada de la era mesiánica con la venida del mesías judío.
 
El Muro de las Lamentaciones es sagrado para los judíos debido a que es el último trozo del muro que rodeaba el Templo por el sur y por el este. Además, el Muro es el lugar más cercano al sancta sanctorum o lugar santísimo (1Reyes 8:6-8). De las tres secciones del muro, el del este, del sur y del oeste, el del oeste es el lugar tradicional de oración (de ahí su nombre en hebreo, Hakótel Hama'araví, "el Muro Occidental").
 
En la Explanada de las Mezquitas, rodeada por el Muro, los musulmanes han ido construyendo a lo largo de los siglos la Cúpula de la Roca.

Fuente: Revista Impacto Evangelístico

¿Por qué le llamamos Biblia?


¿Por qué le llamamos Biblia?

Roxana B. Sánchez
Actualmente se utiliza este término para denominar a la colección de libros inspirados por Dios, y reconocidos como sagrados por el pueblo judío y la iglesia cristiana.

¿Es uno o varios libros?
 
Napoleón Bonaparte, el famoso general francés, quien tuvo bajo su control por más de una década a casi toda Europa Occidental y Central, dijo en una ocasión: “La Biblia no es un mero libro, sino una creación viviente, con un poder que vence a todo cuanto se le opone”.
 
Igualmente, el general y primer presidente de los Estados Unidos George Washington dijo: “Es imposible gobernar rectamente al mundo sin Dios y sin la Biblia.”
 
De acuerdo a datos estadísticos es la publicación más vendida en el mundo y en todas las épocas.
 
La Biblia ha encabezado las listas de ventas de libros en todo el mundo. Además, aparece tres veces en los récords de Guiness. El primero por ser el primer texto completo elaborado por Gutenberg, mediante la imprenta de tipos móviles, y a partir del cual dio inicio formalmente la publicación impresa en todo el mundo occidental.
 
El segundo se debe a qué uno de sus ejemplares, que aún se conservan de la edición conocida como “las Biblias de Gutenberg”, fue adquirido durante una subasta que tuvo lugar en Nueva York, por US$106,000, suma exorbitante si se toma en consideración que este suceso data de 1926, el precio más alto jamás pagado hasta ese entonces por libro alguno. Y el tercero porque es el único libro que ha llegado prácticamente a todo el planeta y en grandes cantidades, y desde su primera impresión ha sido publicado, total o parcialmente, en más 2,200 idiomas y dialectos.
 
Su origen
 
La Biblia es un conjunto de libros en los cuales, durante el transcurso de varios milenios, sus diversos autores, con la inspiración divina, fueron registrando acontecimientos, historias, pensamientos y anuncios proféticos de intenso contenido humano, religioso y espiritual, que dentro de ese vasto contexto ponen en relieve el inmenso amor que Dios siente por nosotros.
 
De acuerdo con su raíz etimológica, la Biblia es una voz griega τα βιβλία que significa “los libros”. Así se denomina al conjunto de textos canónicos que tomaron como fundamento escrito el judaísmo y cristianismo. Actualmente se utiliza este término para denominar a la colección de libros inspirados por Dios, y reconocidos como sagrados por el pueblo judío y la iglesia cristiana.
 
La Biblia está dividida en dos partes: Antiguo y Nuevo Testamentos. Al primero también se le conoce como Escrituras Hebreas, y al segundo como Escrituras Griegas, por el idioma que predomina en cada uno.
 
A su vez, “testamento” proviene del latín testamentum, que tiene vinculación con el hebreo “brit”, que significa pacto o alianza.
 
“Brit” se tradujo al griego como diatheke, que significa “disposición”, “arreglo”, y de ahí la “última disposición” o “última voluntad”, que llegó al idioma español como “testamento”.
 
Dios ha mantenido Su Palabra desde la creación misma del universo, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Evangelio de San Juan 1:1, versión Reina Valera 1960).
 
Estos pequeños datos son un reto para que cada día nos propongamos a disfrutar la lectura del conjunto de libros más importante y valioso del mundo. Recordemos las palabras de Pedro ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna (Evangelio de San Juan 6:68, Versión Reina Valera 1960).
 
Fuente: demipluma.wordpress.com

La división en capítulos y versículos

La división en capítulos y versículos
 La Biblia un precioso manantial de vida. Es el alimento de nuestra alma y espíritu. Y en el transcurso de los tiempos fue necesario dividirla en capítulos y versículos.
¿Cuándo fue la Biblia dividida en capítulos y por quién?
La Biblia fue dividida en capítulos en el siglo XIII (entre los años 1234 y 1242), por el teólogo Stephen Langhton, entonces Obispo de Canterbury, en Inglaterra, y profesor de la Universidad de París.
¿Cuándo fue la Biblia dividida en versículos y por quién?
La división del Antiguo Testamento en versículos fue establecida por estudiosos judíos de las Escrituras, llamados masoretas. Con hábitos monásticos y ascéticos, los masoretas dedicaban sus vidas a la recitación y la copia de las Escrituras, así como a la formulación de la gramática hebraica y las técnicas didácticas de la enseñanza del texto bíblico. Fueron ellos los primeros que –entre los siglos IX y X– dividieron el texto hebraico (del Antiguo Testamento) en versículos.
Influenciado por el trabajo de los masoretas en el Antiguo Testamento, un impresor francés llamado Robert D'Etiénne dividió el Nuevo Testamento en versículos en el año 1551. D’Etiénne vivía entonces en Génova, Italia.
¿Cuál fue la primera Biblia publicada con divisiones de capítulos y versículos?
Hasta buena parte del siglo XVI, las Biblias eran publicadas solamente con divisiones en capítulos. Sucedió, por ejemplo, con la Biblia que Lutero tradujo al alemán, alrededor del 1530.
La primera Biblia que incluyó totalmente la división de capítulos y versículos fue la llamada Biblia de Ginebra, publicada en 1560, en Suiza. Los editores de la Biblia de Ginebra optaron por los capítulos y versículos reparando en la gran utilidad que tenían para la memorización, localización y comparación de pasajes bíblicos.

Fuente: Revista Impacto Evangelístico

lunes, 2 de enero de 2012

Presidente internacional del MMM envió mensaje por fin de año


El presidente internacional del Movimiento Misionero Mundial, reverendo Gustavo Martínez Garavito, envió un caluroso saludo ante la finalización de un y el comienzo de otro.

En ese sentido, refirió que el lema sometimiento significa renunciar a los deseos personales para darle paso al cumplimiento de los mandamientos divinos consignados en la Palabra de Dios. “Los invitos a someternos a la voluntad de Dios”, añadió.
Finalmente expresó el deseo de que la Obra de Dios se siga expandiendo en el planeta, rescatando así más almas para Cristo

Fuente: Bethel Televisión

Año nuevo, Vida nueva

Año nuevo, Vida nueva

Rev. Luis M. Ortiz

No necesitamos esperar un año nuevo, ni estrenarnos un traje nuevo para gozar la sensación de lo nuevo, porque nosotros mismos todo nuestro ser, ha sido hecho nuevo.

Para este tiempo del año la gente piensa mucho en lo nuevo, traje nuevo, calzado nuevo. La humanidad tiene una tendencia irresistible hacia lo nuevo, y equivocadamente consideran a los verdaderos seguidores de Cristo como gente anticuada y de mal gusto.

Nosotros los cristianos somos la gente de las cosas nuevas. No necesitamos esperar un año nuevo, ni estrenarnos un traje nuevo para gozar la sensación de lo nuevo, porque nosotros mismos todo nuestro ser, ha sido hecho nuevo. Vivimos en novedad de vida, y nuestro hombre interior se renueva de día en día. Igualmente hay los que consideran la Biblia como un libro anticuado, fuera de moda, pero la Biblia es un manantial de cosas nuevas, en ella nosotros encontramos en primer lugar: noticias nuevas.
El mundo estaba perdido en el laberinto del paganismo con sus millares de dioses y semidioses, con sus exigencias de sacrificios humanos, fundido en las tinieblas de la superstición enseñada por los sacerdotes paganos a través de los siglos.

Los hebreos aunque habían recibido más luz, con todo sus rituales y ceremonias les dejaban vacíos y necesitados, vivían bajo el pesado yugo de la ley. En la interminable sucesión de siglos, el mundo pagano se aferraba a sus antiguas prácticas buscando la salvación. Y el mundo hebreo se adhería a la letra de la ley, pero todo era inútil. Mas una noche serena y hermosa el espacio resonó con nuevas noticias para unos y para otros: “os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11). Y cuando estas noticias nuevas son creídas y aceptadas, producen un nuevo nacimiento.

A causa del pecado la imagen de Dios en el hombre fue desfigurada. El hombre está muerto en delitos y pecados, se requiere un nuevo principio, una nueva creación, un nuevo nacimiento, a eso se refería el Señor cuando dijo a Nicodemo: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). En este nuevo nacimiento, somos engendrados de Dios por medio del Espíritu Santo. Si la creación del primer hombre fue la obra maestra de la creación, la regeneración o la nueva criatura es la obra maestra de la eternidad. La multiforme sabiduría de Dios es notificada a todo el universo por medio de los nacidos de nuevo, el que “está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Esta nueva criatura posee un nuevo corazón. El corazón es el asiento de nuestras emociones, es el centro mismo de nuestro ser, por naturaleza el corazón es engañoso y perverso. Cristo declaró que “del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, lo adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21-22). En vista de estas cosas, es que Dios dice: “Os daré un corazón nuevo… y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26).
Además de un corazón nuevo también nos es dada una mente nueva. La mente es la antesala del espíritu humano, a la mente acuden los demonios con sus malos pensamientos. Cuando esos pensamientos son recibidos en la mente, llegan hasta el corazón y de allí dominan el espíritu. La mente ejerce un poder tan determinante en nuestras vidas, que dice la Palabra de Dios: “como el hombre piensa, así es él”.

La mente del hombre sin Cristo está llena de pensamientos impuros, es por ello que la Palabra de Dios nos exhorta a renovarnos en el espíritu de vuestra mente (Romanos 12:2). Entonces con una mente nueva podemos pensar en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo que es de buen nombre, en todo lo virtuoso (Filipenses 4:8).

Y como un complemento indispensable de esta nueva criatura también nos es dado un cuerpo renovado. El cuerpo del hombre sin Cristo es juguete de las pasiones del alma. El alma pecaminosa tiene su gratificación impura por medio del cuerpo. Los miembros del cuerpo son ahora instrumentos de iniquidad, el amo es el espíritu humano controlado por el alma pecaminosa, el cuerpo es el esclavo, el alma pecaminosa manifiesta su maldad por medio del cuerpo. “Y manifiestas son las obras de la carne (esto es el alma operando por el cuerpo), que son: adulterio, fornicación, inmundicia… y cosas semejantes a estas” (Gálatas 5:19-21).

Se hace pues necesario que nos sea dado un cuerpo renovado. “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros… vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu” (Romanos 8:11) para que vuestro espíritu, alma y cuerpo sea guardado entero, sin reprensión, en paz. Y con este cuerpo renovado nuestros miembros son presentados a Dios como instrumentos de Justicia: manos, pies, ojos, lengua, oído, todo consagrado a Dios, no para que se manifieste un alma pecaminosa, sino para que se manifieste el Espíritu de Dios.

Esta nueva criatura, con corazón, mente y cuerpo nuevo, no queda desconectada o aislada del Señor. El hombre sin Cristo es víctima del diablo, es débil, no tiene fuerzas morales, ni espirituales, ni físicas para resistir al demonio, pero la nueva criatura tendrá nuevas fuerzas. Ahora esta nueva criatura puede cumplir el primer y grande mandamiento que dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37; Deuteronomio 6.5). Y puede cumplirlo porque tiene todo su ser renovado.

El mundo está lleno de violencia, de odios, de guerras. ¿De dónde vienen esas cosas? De la codicia y el egoísmo, estas dos pasiones humanas son las que rigen las relaciones humanas (Santiago 4:1-2). Pero ahora esta nueva criatura es gobernada por la virtud del amor. “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros”, aun a sus enemigos, “amad a vuestros enemigos” (Juan 13:34; Mateo 5:44). Y “en esto conocerán todos que sois mis discípulos (que somos nuevas criaturas), si tuviereis amor los unos y los otros” (Juan 13:35). “Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:7-8).

Y para esta nueva criatura están reservadas las más brillantes y gloriosas perspectivas, tendrá un nombre nuevo. De aquellos que viven olvidados de Dios, dice la Escritura que serán escritas en el polvo, un lugar muy inseguro para escribir, pronto se borra toda, pero de la nueva criatura se dice: “Y te será puesto un nombre nuevo que la boca de Jehová nombrará”. Y también dice: “Y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe” (Apocalipsis 2:17).

También viviremos en una nueva ciudad, la morada final de los perdidos es escrita en las Escrituras con las palabras solemnes y terribles: tinieblas de afuera, hornos de fuego, él ha visto el infierno, lago de fuego y azufre, y si esta descripción es tan terrible, ¿cómo será la realidad? Pero la nueva criatura adorará en las regiones celestiales de mi Dios, la Nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios, una nueva ciudad cuyos fundamentos son piedras preciosas,  cuyas puertas son perlas, cuya plaza de oro como vidrio trasparente, cuyo templo es el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero, cuya luz es el resplandor de Dios, y el Cordero es su lumbrera. En ella no entrará cosa sucia que hace abominación y mentira, sino los que están escritos en el libro de la vida del Cordero, allí serán también los Cielos Nuevos y la Tierra Nueva (Apocalipsis 21 y 22).

Y como un glorioso resumen de todo esto, nuestro Dios enfáticamente declara: “He aquí, yo hago nueva todas las cosas” (Apocalipsis 21:5).

Fuente: Revista Impacto Evangelístico

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